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Mostrando entradas de febrero, 2015

VIEJO HUMANO

Mis pasos retumban sonoros en las
callejuelas vacías.
Viejas calles embaldosadas, corrientes,
vulgares.
llenas de restos de sudor humano, de vómito,
de fluidos humanos desechados en momentos de urgencia.
Callejuelas viejas, chuecas, vacias de sentimientos,
alojan todo tipo de escoria humana:
prostitutas, dipsómanos, adictos, pederastas, vulgares ladrones,
perros flacos y hambrientos.
Éstos últimos crean jaurías que ponen en alerta a los demás:
alguno escucha mis pasos, empieza el aviso con grandes
ladridos atroces, como advirtiendo mi presencia humana.
Perros que esperan atacar ladinamente, como cualquier
perro callejero y peor aún, de rancho.
Mis pasos van jadeantes, uno tras otro, cansados,
hartos de la vida, descaradamente hambrientos, sedientos,
necesitados de algo, arrastrándose como las calaveras del
más profundo de los purgatorios.
Stone.

HIJO

Te cargaba cuando eras pequeño,
si, así de pequeñito,
te colocaba a horcajadas
en un costado de mi cadera.

Desde ahí observabas la vida,
el mundo. Te placticaba,
te explicaba las cosas que veias;
tu mirada y oídos se mostraban
atentos a mis palabras.

Esto se volvió un hábito, una costumbre,
estuvieras donde estuvieras, ahí te atrapaba
y te cargaba. Te convertiste en una
parte de mi, de mi cuerpo.

Ahora, te necesito hijo, ya no soy el de antes,
mis dolores y achaques  me consumen,
me agobian, siento a veces que desfallezco
de dolor.

Ahora te necesito, ahora necesito que me
cargues, que me diríjas y lleves
a mi última morada.
Sólo carga en vilo mi amortajado y dolido
cuerpo y dame un lugar tranquilo y digno
donde descansar.

Gracias hijo...

STONE 😊