HIJO

Te cargaba cuando eras pequeño,
si, así de pequeñito,
te colocaba a horcajadas
en un costado de mi cadera.

Desde ahí observabas la vida,
el mundo. Te placticaba,
te explicaba las cosas que veias;
tu mirada y oídos se mostraban
atentos a mis palabras.

Esto se volvió un hábito, una costumbre,
estuvieras donde estuvieras, ahí te atrapaba
y te cargaba. Te convertiste en una
parte de mi, de mi cuerpo.

Ahora, te necesito hijo, ya no soy el de antes,
mis dolores y achaques  me consumen,
me agobian, siento a veces que desfallezco
de dolor.

Ahora te necesito, ahora necesito que me
cargues, que me diríjas y lleves
a mi última morada.
Sólo carga en vilo mi amortajado y dolido
cuerpo y dame un lugar tranquilo y digno
donde descansar.

Gracias hijo...

STONE 😊


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